Lecciones Aprendidas


Los avances que en mayor o menor medida ha logrado la Universidad de Antioquia en la inclusión de grupos diversos, le han significado bastante tiempo, a veces tanteando el camino y aprendiendo de sus propios éxitos y fracasos.  Sólo hasta hace pocos años, la idea de una educación superior inclusiva comienza a permear diferentes espacios académicos, pero no consientes  aún, de que llevar ésta idea a la realidad, conllevaba para la institución una empinada curva de aprendizaje y muchos paradigmas que romper. Sin embargo, cada pequeño logro fue aumentando nuestra capacidad de identificar oportunidades, advirtiendo aquello que funcionaba y lo que no, guiándonos así en la tarea de ir poco a poco haciendo de la Universidad un espacio propicio para la formación de aquellas personas que históricamente han permanecido excluidas de nuestro sistema de educación superior. Las siguientes, son algunas de nuestra lecciones aprendidas:

  • La atención a poblaciones vulnerables no es un problema, es una gran oportunidad de aprendizaje institucional.
  • En concordancia con los lineamientos del Ministerio de Educación Nacional, es necesario que la Universidades tengan en cuenta el tema de la inclusión de grupos diversos como parte de sus programas de ampliación de cobertura.
  • Bajo el enfoque de una “educación para todos” y con el fin de lograr que el derecho a la igualdad sea efectivo y real en el caso de las poblaciones vulnerables, son necesarias medidas de discriminación positivas, es decir, la implementación de estrategias de apoyo diferenciadas que ayuden a equilibrar su situación compensando los efectos de la exclusión que de hecho afecta su plena participación.
  • Más que un factor que determine el asumir o no el ingreso y permanencia de poblaciones vulnerables, el concepto de “autonomía universitaria” debe ser aprovechado por las instituciones de  educación superior para la implementación de prácticas y proyectos diversos orientados a contribuir firmemente a la reducción de los procesos de exclusión social.
  • Los estudiantes pertenecientes a grupos diversos, deben convertirse en los protagonistas de su propio proceso de inclusión, asesorando a las instituciones y aportando desde sus propias vivencias al mejoramiento continuo de los procesos.
  • El carácter polisémico y multifacético del concepto “inclusión”, da la posibilidad de un trabajo interdisciplinario que independientemente de la estructura de las universidades, permite la participación de cada una de las dependencias académicas y administrativas, posibilitando igualmente, la generación transversal de una cultura de la inclusión.
  • Muchas de las iniciativas de inclusión existentes actualmente en las universidades surgieron de manera reactiva, trascendiendo en el tiempo sin ningún tipo de documentación de las mismas. Es necesario generar una cultura de la sistematización de experiencias, como punto de partida para la transferencia de las mismas
  • Es necesario implementar estrategias de seguimiento a las distintas iniciativas de inclusión existentes en las universidades; ello, con el fin de ir realizando los ajustes requeridos, garantizando así su pertinencia y generando elementos para la medición de su impacto en el mediano y largo plazo.
  • Las universidades deben implementar mecanismos para la identificación y caracterización de los estudiantes los grupos poblacionales diversos, con miras a garantizar una mayor pertinencia, calidad y oportunidad en el acompañamiento en su proceso de enseñanza aprendizaje.
  • El factor presupuesto no debe convertirse en obstáculo para la implementación de estrategias de inclusión. En la mayoría de los casos, la capacidad instalada y los recursos con que ya cuentan las universidades sirven como punto de partida.